Javier Alberola Rojas, arbitro originario de Castilla-La Mancha, estuvo en el ojo del huracán tras su actuación en el encuentro entre el Real Madrid y la Real Sociedad celebrado este martes en el Bernabéu. Los jugadores y técnicos del conjunto donostiarra criticaron fuertemente su decisión de no sancionar un penalti por una acción entre Vinicius y Take Kubo, que consideraron merecedora de esa falta.
Sin embargo, esta no fue la única situación polémica. Durante la celebración del último gol, anotado por Rudiger en el minuto 115, el árbitro también decidió no mostrar tarjeta amarilla a un jugador del Madrid. El defensor alemán, tras marcar, se dirigió hacia la banda, escaló la valla que separa el campo del público, y se fundió en un abrazo con los aficionados.
Posteriormente, se unieron Arda Güler y Jude Bellingham. Según la regla 12 de la IFAB, debería amonestarse a un jugador que, al celebrar un gol, “suba a las vallas o se acerque a los espectadores poniendo en riesgo la seguridad”. Es claro que Rudiger, Güler y Bellingham se acercaron a los aficionados, y en el caso de Rudiger, escaló la valla. No obstante, Alberola decidió no sancionar esta conducta, y el resultado habría sido irrelevante, ya que todos ellos accedieron a las semifinales sin tarjetas previamente y, de haberse mostrado una, no se perderían la final.